Las vacas flacas

Las vacas flacas

Fotografía de  Orangeaurochs . Licencia  CC BY 2.0 .

Fotografía de Orangeaurochs. Licencia CC BY 2.0.

Una de las explicaciones para hacer chocar las copas a la hora de un brindis es que esto podría permitir que los líquidos se mezclen antes de que dos personas beban y, suponiendo que una de los dos personas es la que ofrece el vino -o similar- a la segunda, esto entrega una señal de confianza de que es seguro beber de él.

En la antigüedad, el riesgo de un monarca de ser envenenado por el vino que bebía no era menor. Es por esta razón que se designaba a alguien como copero del rey. El cargo nos podría parecer innecesario para nuestra época, sin embargo, este era un cargo de mucha confianza. Ante el riesgo de envenenamientos que podrían llevar a un magnicidio, el rey designaba a esta persona para estar a cargo de servirle el vino. 

Si miras tu billetera en este momento, ¿dirías que estamos en época de vacas flacas o de vacas gordas?. Estos término, de uso coloquial, son definidos por el diccionario de la RAE como:

vacas flacas
1. f. pl. coloq. Período de escasez.
vacas gordas
1. f. pl. coloq. Período de abundancia.

Su origen es el sueño de un faraón egipcio, aunque no se sabe con certeza cuál. La historia es contada en el capítulo 41 del Génesis, el mismo libro que relata la creación. El Faraón de Egipto tuvo un sueño:

"...el faraón soñó que estaba de pie a la orilla del río Nilo. En su sueño, vio siete vacas gordas y sanas que salían del río y comenzaban a pastar entre los juncos. Luego vio otras siete vacas que salían del Nilo detrás de ellas, pero eran flacas y raquíticas. Esas vacas se pusieron junto a las vacas gordas, en la ribera del río. ¡Entonces las vacas flacas y raquíticas se comieron a las siete vacas gordas y sanas! En ese momento del sueño, el faraón se despertó."

Este sueño fue seguido de uno muy similar en el cual, en vez de vacas gordas y flacas, vio siete espigas robustas y siete espigas secas donde las segundas se comían a las primeras. Estos sueños surrealistas no pudieron ser interpretados por los magos y sabios que estaban al servicio del Faraón.

Entre los sirvientes del Faraón, estaba su copero quien, como ya vimos, era una persona de mucha confianza. Este copero había estado en la cárcel un par de años antes. Este copero, de quien no conocemos el nombre, tuvo un sueño estando en la cárcel. Al igual que el Faraón, el copero quedó perturbado por el sueño y desconocía su significado. Fue entonces que José -descendiente de Abraham, Isaac y Jacob-, quien también estaba en la cárcel en ese momento, interpretó el sueño del copero. El sueño, que se relata en el capítulo 40 del Génesis, predijo la liberación del copero y su retorno al palacio del Faraón.

Aprovechando el deja vu, el copero no dudó en contarle al Farón su propia historia. Inmediatamente, este mandó a llamar a José y contarle sus sueños. Fue así como José pudo interpretar ambos sueños:

"—Ambos sueños del faraón significan lo mismo. Dios le da a conocer de antemano al faraón lo que está por hacer. Las siete vacas sanas y las siete espigas robustas representan siete años de prosperidad. Las siete vacas flacas y raquíticas que salieron después, y las siete espigas resecas y marchitadas por el viento oriental representan siete años de hambre.

»Esto sucederá tal como lo he descrito, pues Dios ha revelado de antemano al faraón lo que está por hacer. Los próximos siete años serán un período de gran prosperidad en toda la tierra de Egipto, pero después llegarán siete años de un hambre tan intensa que hará olvidar toda esa prosperidad de Egipto. El hambre destruirá la tierra. La hambruna será tan grave que borrará hasta el recuerdo de los años buenos. El haber tenido dos sueños similares significa que esos acontecimientos fueron decretados por Dios, y él hará que ocurran pronto."

¿Quién no ha sufrido estos periodos de vacas gordas y flacas? La ventaja del Faraón sobre nosotros es que él supo lo que sucedería con antelación. Gracias a la advertencia que recibió a través de un sueño, pudo preparar a Egipto, recolectando grano durante el periodo de abundancia para utilizarlo durante el periodo de escasés.

Cuando José interpretó el sueño del copero, estando en la cárcel, dijo "la interpretación de los sueños es asunto de Dios". No fue ni la primera vez ni la última vez que Dios anunció lo que sucedería a distintas personas. Generalmente, en la Biblia, estas personas son llamadas profetas. Amós, un profeta posterior a José, escribió (Amós 3):

¿Llega el desastre a una ciudad sin que el Señor lo haya planeado? De hecho, el Señor Soberano nunca hace nada sin antes revelar sus planes a sus siervos, los profetas.

Ante esta advertencia divina, el Faraón tenía dos posibilidades. La primera era enojarse con Dios e ignorar su advertencia; una actitud similar a la que tuvo el Faraón en los tiempos de Moisés -sí, el "Príncipe de Egipto"-. La segunda era asumir que Dios tenía el control de la historia, agradecer por la advertencia y prepararse para afrontar la época de dificultad.

Finalmente, en este caso el Farón fue sabio y encargó al mismo José la tarea de preparar a la nación para la época de vacas flacas. Cada uno de nosotros, en cierta medida, puede tener las mismas dos actitudes frente a Dios. Puedes aceptar su voluntad y aceptar su consejo para afrontar los momentos difíciles o puedes culparlo de las calamidades que ocurren y rebelarte contra él. La decisión es tuya.

Introducción

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